Lecciones del pasado (Volumen 1)

Estamos de vuelta para presentaros el primer artículo de la saga Merkaat, «Lecciones del pasado». Esta nueva saga está pensada para revelaros los comportamientos que, desde siempre, llevan aplicándose en el mundo de las inversiones para ayudarnos a gestionar mejor nuestro capital.

Empecemos.

Algunas prácticas no cambian con el tiempo y existen reglas “de oro” que siempre funcionan.

George S.Clason las recoge en su libro “El hombre más rico de Babilonia” y expone a través de diferentes historias cómo los malos hábitos nos alejan de nuestros objetivos financieros. A continuación repasamos los principales comportamientos descritos en el libro a tener en cuenta a la hora de gestionar bien nuestro dinero.

AHORROS. Es un concepto que todos conocemos y George cuenta metafóricamente en su libro cómo empezar a llenar la bolsa: «de cada 10 monedas que estés ganando, guarda una y gasta solamente 9 de ellas. Pronto verás que tan rápido crece tu bolsa de ahorro». Este es el primer paso para acumular riqueza, es como un «pago» que te haces por trabajar, conservando así parte de lo que ganas. Quizás empezar con un 10% como a veces aconsejan resulta difícil para algunos, pero lo importante es empezar con la cantidad que convenga a cada uno y hacer del ahorro un hábito.

INVERSIÓN E INTERÉS COMPUESTO. Una vez tengamos nuestra “bolsa” de ahorros, en lugar de gastarla, pensar en invertir es la opción recomendada por el «Hombre más rico de Babilonia». La idea es sencilla: de cada moneda ahorrada, hay que buscar la manera de que dicha moneda trabaje para nosotros. Dicho de otra forma, debemos hacer que nuestro ahorro genere intereses. Los intereses (en el libro se habla de «los hijos del dinero»), a su vez generan más intereses. Después estos segundos intereses nos generarán una segunda fuente de ingresos que nuevamente generarán más intereses, y así sucesivamente. De aquí surge el beneficio del interés compuesto que muestra que, con reinversión constante en nuestro capital inicial, se genera cada vez más riqueza.

INFLACIÓN. Es fácil pensar: «¿por qué voy a invertir mis ahorros? Los guardo en una cuenta corriente y me aseguro de tener la misma cantidad«. Este tipo de pensamiento nos aleja de nuestros objetivos financieros. Además de perder la oportunidad de que nuestros ahorros trabajen para nosotros, existe un enemigo silencioso que día tras día consume nuestra bolsa de ahorro sin darnos cuenta. Este enemigo es la inflación y provoca que nuestro poder adquisitivo vaya menguando poco a poco ya que, con el tiempo, el valor de nuestro ahorro se devalúa dado que la inflación es generalizada y sostenida. Para hacer frente a este fenómeno, invertir puede ayudarnos en la medida en que, contrariamente, los intereses se revalorizan con el tiempo.

Por último, invertir en cualquier producto financiero no es suficiente. Debemos encontrar aquel que mejor responda a nuestra aversión al riesgo. Y es que, los rendimientos o intereses que podemos obtener de dichos productos son directamente proporcionales al riesgo que asumimos al prestar o invertir nuestros ahorros. Si bien es cierto que muchos tenemos ese romántico pensamiento de obtener grandes rentabilidades en poco tiempo, no todo el mundo aceptamos igual grandes volatilidades que pueden favorecer este objetivo. Pero esto, ya os lo contaremos en otro artículo 😉

 

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